Separar vacunas infantiles en más inyecciones no ha demostrado reducir el autismo
La afirmación volvió al debate el 18 de septiembre. La evidencia revisada por la OMS no respalda que las vacunas causen autismo.

Afirmación sometida a comprobación: «Separar determinadas vacunas infantiles en varias inyecciones reducirá drásticamente el autismo». Veredicto: FALSO como afirmación demostrada. Reuters recogió el 18 de septiembre una propuesta política formulada con esa expectativa, sin aportar evidencia que vincule las vacunas con el autismo. La revisión de la OMS concluye que la evidencia científica de calidad disponible no sostiene esa relación causal.
De dónde procede esta versión reciente
Reuters informó el 18 de septiembre de que Donald Trump defendió dividir algunas vacunas infantiles en cinco inyecciones por creer que eso reduciría el autismo. Se trata de una afirmación pública atribuida a su autor, no de un resultado de un ensayo clínico ni de un cambio sanitario ya demostrado.
Qué evidencia revisó la OMS
Un comité de seguridad de la OMS examinó revisiones sistemáticas de estudios sobre vacunas y trastornos del espectro autista y ratificó en diciembre de 2025 que la evidencia científica de alta calidad indica que las vacunas, incluidos componentes como el tiomersal y el aluminio, no causan autismo. En septiembre de 2026 se publicó además una revisión de la literatura de 2010 a 2025. La inexistencia de ese vínculo causal impide presentar dividir dosis como prevención demostrada del autismo.
La precisión que conviene conservar
Cambiar una pauta de vacunación puede afectar a visitas, cobertura o protección y debe evaluarse según el producto y la edad; este artículo no determina por sí solo cuál será el efecto clínico de una pauta hipotética. Su veredicto se circunscribe a la promesa concreta de reducir autismo al separar vacunas, para la que no hay respaldo científico sólido.
Una hipótesis política no sustituye a la evidencia de seguridad vacunal
Interpretación de Pulso Diario: plantear un cambio de calendario como si previniera el autismo puede alterar decisiones familiares sobre vacunación sin un beneficio demostrado. Las modificaciones sanitarias deben explicarse con estudios sobre eficacia, seguridad y cobertura.
Posibles consecuencias: introducir más citas o dosis podría complicar los programas, aunque su impacto debe estudiarse. La evidencia citada permite refutar la afirmación sobre autismo, no predecir todas las consecuencias operativas de una propuesta aún no concretada.
Opinión de Pulso Diario · elaborada a partir de los hechos y fuentes citados

