¿Un paso elevado de autopista es un refugio seguro durante un tornado?
No. Un paso elevado no protege del viento ni de los escombros y puede canalizar corrientes más intensas; la prioridad es alcanzar un edificio resistente.

La afirmación es falsa. Refugiarse bajo un paso elevado deja a la persona expuesta al viento y a los objetos proyectados, y la forma de la estructura puede acelerar el flujo. El Servicio Meteorológico de Estados Unidos recomienda llegar cuanto antes a un edificio resistente y seguir las alertas locales.
Por qué parece una buena idea
El hormigón transmite sensación de solidez y algunos vídeos antiguos popularizaron esta conducta. Sin embargo, estar debajo de una estructura no equivale a estar dentro de un refugio. Los laterales permanecen abiertos y no existe una barrera continua frente al viento y los escombros.
Qué hacer desde un vehículo
Si hay tiempo y una ruta segura, la mejor opción es conducir hasta el refugio resistente más próximo. Si no es posible, las autoridades recomiendan agacharse en el vehículo y cubrirse la cabeza o buscar una zona baja, según las condiciones. Nunca hay una única maniobra válida para todos los escenarios.
La regla práctica
La preparación previa importa más que improvisar: conocer las alertas, identificar refugios en la ruta y no detenerse bajo puentes. En una vivienda o edificio, conviene ir a un sótano o habitación interior sin ventanas. Las instrucciones de emergencia locales prevalecen porque el terreno y la trayectoria cambian.
El origen visual de una conducta peligrosa
Imágenes de personas que sobrevivieron bajo un paso elevado circularon durante años sin mostrar las condiciones excepcionales ni los riesgos. Un caso llamativo no demuestra seguridad general. La estructura puede concentrar el flujo y ofrece pocos lugares donde evitar objetos proyectados. Las recomendaciones actuales priorizan refugios cerrados y resistentes.
Opinión: cuando una imagen memorable compite con una instrucción de seguridad
Los mitos de emergencia sobreviven porque ofrecen una acción concreta en un momento de miedo. Por eso no basta con prohibir: hay que indicar la alternativa y reconocer que una persona en carretera puede tener pocos segundos. La comunicación debería ensayar decisiones antes de la tormenta, no improvisarlas durante la alerta.
También conviene evitar reglas absolutas que ignoren el contexto. Llegar a un edificio resistente es la prioridad; si no se puede, las autoridades ofrecen opciones de último recurso. El mensaje central sí es inequívoco: detenerse bajo un paso elevado no convierte una estructura abierta en refugio.
Opinión de Pulso Diario · elaborada a partir de los hechos y fuentes citados

